Seguramente esta es una de las frases más repetidas y lamentadas por los que atendemos animales abandonados, y seguramente habrán muchas más entradas con este título en este blog porque es una realidad: si ya cuesta dar en adopción cachorros o adultos muy jóvenes, todavía cuesta más que se adopte a animales adultos, aunque todavía tengan muchos años para dar cariño.
Os presento a Petit, un gato que entró en el centro hace un año, entonces tenía unos 3 meses y muy mala suerte, porque tenía la edad perfecta para haber salido en adopción, su hermano de hecho disfruta de una buena familia, pero él no tuvo suerte y hoy ya es un adulto (muy) joven. La vida en el centro, además le ha afectado un poco (cómo no va a ser así...) y ahora es mucho más tímido que cuando entró, de manera que no busca tus caricias y eso hace que pase más desapercibido, pero está encantado cuando las recibe.
Esperamos que este verano disfrute por fin de una familia :)